lunes, 3 de febrero de 2014

La II República. (1931, primera parte)

El período conocido como la II República en España es probablemente el más controvertido en cuanto a las interpertaciones historiográficas posteriores. Es necesario despojarse de prejuicios ideológicos y enfocar el período desde la necesaria objetividad histórica.

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Proclamación de la II República.  Puerta del Sol.
14 de abril de1931

Para desarrollar el tema, os sugiero que planteéis las diferentes partes:
- Introducción: podéis situar el contexto internacional (entreguerras, ascenso de los fascismos, crisis de las democracias).
- Antecedentes: Hay que nombrar, al menos, tres hitos. Primero, la dictadura de Primo de Rivera; en segundo lugar, la firma del Tratado de San Sebastián por parte de los grupos republicanos de izquierda, derecha y centro para derrocar a Alfonso XIII; y finalmente, la insurrección de Jaca protagonizada por Fermín Galán y Ángel García Hernandez, seguida por la del Aeródromo de Cuatro Vientos, de Queipo de Llano y Ramón Franco, ambas entre el 12 y el 15 de diciembre de 1930.
- La proclamación de la República: en un intento de Alfonso XIII por regresar a la normalidad constitucional anterior a la dictadura de Primo, se convocan elecciones en abril de 1931. En ellas, obtuvieron la victoria en 40 de las 51 grandes ciudades los partidos republicanos. De poco sirvió el engranaje del caciquismo en el ámbito rural. El voto urbano, libre del control de los caciques y del gobierno, fue definitivo para que Romanones aconsejara al Rey la salida del país, lo que hizo para "evitar un derramamiento de sangre". El 14 de abril se proclamaba la República en Eibar primero y en buena parte de los grandes ayuntamientos después.

- Gobiernos provisionales y Cortes Constituyentes: el primer gobierno se formó de forma provisional bajo la presidencia de Niceto Alcalá Zamora, miembro de la Derecha Liberal Republicana y católico. Su composición era tan heterogénea que incluía desde la Derecha Liberal Republicana (Alcalá Zamora y Miguel Maura), hasta el PSOE (Largo Caballero, Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos), pasando por el centrista Partido Radical (Alejandro Lerroux y Diego Martínez Barrios), los radicales socialistas (Albornoz y Marcelino Domingo), Alianza Republicana (Manuel Azaña) y los nacionalistas, gallegos y catalanes (Casares Quiroga y Nicolau D'olwer, respectivamente).

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Miembros del primer gobierno provisional en sesión parlamentaria en el Congreso. De izquierda a derecha, Martínez Barrrio, Azaña, De Los Ríos, Lerroux y Alcalá Zamora, en pie.

Este primer gobierno provisional tenía como primero y principal objetivo dotar al país de una nueva constitución cuyo debate en las Cortes marcará los primeros meses de la actividad parlamentaria. Paralelamente a este duro debate, el gobierno decidió que había ciertos asunto improrrogables a los que había que darles solución de forma más inmediata. Muchos de estos problemas formaron parte de los debates constituyentes, y otros fueron decisiones tomadas por diferentes ministros. Podríamos enumerarlos de la siguiente manera:
  • El problema militar. El ministro de la Guerra, Manuel Azaña consideró la necesidad de hacer una reforma militar que modernizase el Ejército y fidelizase a la oficialidad al nuevo régimen. Por ello, obligó a jurar fidelidad a la República los cargos militares, redujo el número de oficiales, retiró a muchos de ellos con el sueldo íntegro y cerró academias militares.
  • La organización territorial del Estado. El gobierno provisional planteó canalizar las ansias autonomistas de las diferentes regiones del Estado concediendo autonomías. Así, Cataluña fue quien primero consiguió consensuar y aprobar un Estatuto de Autonomía (Estatuto de Nuria) mientras que el País Vasco vio ralentizado su proyecto de Estatuto en Estella por la oposición de Navarra a ser incluido en los términos que se planteaba. Aún con todo, se abría el camino hacia un Estado Integral compuesto por diferentes regiones (y alejado de la experiencia federalista de la I República y que tan malos resultados dio) que recogería la futura constitución.
  • La cuestión agraria: Largo Caballero inició la necesaria transformación agraria con la aprobación de una nueva legislación laboral que mejoraba sustancialmente las condiciones laborales del campo, como la jornada de ocho horas, salarios mínimos y la obligatoriedad de establecer contratos con los jornaleros que vivieran en los municipios donde se encontraban las tierras. Estas reformas precederán a otra de mayor enjundia, que será la Ley de Bases de la Reforma Agraria que se aprobará en 1932.
  • La cuestión educativa. La pretensión de universalizar la educación partiendo de los preceptos de la Institución Libre de Enseñanza llevó al gobierno a crear hasta 7000 nuevas plazas de maestro y construir 6750 nuevas escuelas, que también estarían dirigidas a la población adulta. El objetivo era reducir considerablemente el analfabetismo y terminar con el monopolio educativo de la Iglesia. Ésto último fue debatido el el transcurso de los duros debates sobre la cuestión religiosa.
  • La cuestión religiosa. Sin duda, el debate más caliente y feroz se llevó a cabo en torno a esta cuestión, que se concentró en la redacción de los artículos 26 y 27 de la futura constitución. Se trataba de proclamar el Estado Laico y de desarrollar una legislación que echaría por tierra todos los priviliegios que había ostentado la Iglesia Católica en España desde hacía siglos. Además de la laicidad del estado, se aprobó acabar con la aportación económica del mismo a la Iglesia, prohibir las actividades de las congregaciones religiosas en enseñanza, industria y comercio y expulsar a aquellas que tengan como voto la obediencia al Papa antes que al Jefe del Estado (en clara alusión a los Jesuitas). La aprobación de estas medidas provocó la salida de Alcalá Zamora y Maura del gobierno y el nombramiento de Azaña como presidente del gobierno en octubre de ese año 1931, dando inicio al segundo gobierno provisional.
  • Constitución de 1931. La elecciones a Cortes Constituyentes se celebran en Junio con amplia mayoría de los radicales y socialistas, por lo que su impronta quedará patente en la aprobación de su articulado. Su aprobación será el 9 de diciembre. Tiene 9 títulos y 125 artículos. Los principios más relevantes que recoge  son los siguientes:  
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    File:Portada de la Constitución de 1931, Congreso de los Diputados.png
    • España se denomina como una República de trabajadores de toda clase. Aboga por la igualdad social.
    • Establece el principio de soberanía popular.
    • Recoge una amplia declaración de derechos, como el sufragio universal masculino y femenino para mayores de 23 años, matrimonio civil y divorcio, derecho a la educación pública y laica y la subordinación de la propiedad privada al interés público.
    • España se declara Estado Laico.
    • La división de poderes se establece en tres: el poder ejecutivo lo ostentan de forma compartida el Presidente de la República y el Presidente del Gobierno (aquél nombra a éste) y los ministros; el legislativo lo ejecerá el Congreso de los Diputados como única cámara; el judicial será independiente y se crea el Tribunal de Garantías Constitucionales para dirimir en conflictos entre el Estado y las Autonomías.
    • Creación de Autonomías como entes regionales de libre configuración que gozarán de Estatutos propios, aunque se mantiene la unidad del Estado. Se denomina Estado Integral.

Al día siguiente de la aprobación de la Constitución las Cortes nombran Presidente de la República a Niceto Alcalá Zamora, quien nombra a Manuel Azaña como Presidente del Gobierno. Termina así el segundo gobierno provisional y comienza una nueva etapa marcada por el gobierno reformista de Azaña.

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